¿Se puede aprender a ser feliz? La repuesta es un rotundo si.
Los psicólogos positivistas creen que una persona feliz tiene un cerebro sano por lo tanto se han dedicado a estudiarlos.
¿La primera pregunta que se hacen es en que se diferencia una persona optimista de una persona pesimista? Los científicos neurológicos buscan la respuesta mas halla de las circunstancias personales de cada individuo. Al no tener todos las mismas actitudes, los psicólogos consideran que sí podemos entrenar a los individuos para que alcancen la felicidad. Proponen fomentar aquellas actividades que causen placer y no las que no respondan nada, y por ultimo buscarle un sentido a la vida más allá de uno. Sostienen que si algunos se proponen encontrar la felicidad con un ascenso en el trabajo o sacándose la lotería, esta comprobado que en tres meses pierde la alegría y vuelve al estado anterior de insatisfacción con la vida. Tampoco se debe creer que alguien que cubre las necesidades básicas, podría estar mejor si tuviera un estándar de vida como las personas ricas, esto es falso, quizás para ejemplificar sirva la siguiente frase: No es mas feliz el que más tiene sino el que menos necesita.
Tampoco influye en la felicidad la educación, un titulo universitario, el país, la raza, etc.
Tampoco debemos contemplar que un buen estado de salud nos brindara un estado de felicidad, quizás si de tranquilidad, pero, sí consideramos que el amor de nuestros seres queridos nos brindan un estado de felicidad; la única diferencia externa que encontramos entre los que son felices y los menos felices es su relación con las personas que lo rodean.
La felicidad no se tarta de algo exterior a nosotros, sino de algo interior. Se considera que un 25 por ciento de nuestro estado de animo es genético, el resto lo ponemos nosotros. En los casos que nuestros padres eran pesimistas y nosotros también no hay que pensar que esta todo perdido, nos queda todavía un margen de maniobra para encontrar la felicidad.
El cerebro es algo que cambia con el tiempo, podemos enseñarle a aprender de las malas experiencias.
Un optimista es un pesimista mal informado, o también podemos decir más vale malo conocido, que bueno por conocer. ¿Es realmente asi? consideramos que no.
La percepción que tenemos de la realidad esta teñida de subjetivismo; un pesimista solo va a ver el lado negativo, en cambio el optimista va a encontrar siempre algo positivo.
Los optimistas mantienen el equilibrio, antes de tomar una decisión sopesan lo positivo y lo negativo, en cambio los pesimistas solo se fijan en lo negativo.
Los psicólogos están convencidos que el optimismo no tiene nada que ver con la edad, el sexo, la inteligencia, nivel social, etc.
Afirman que la confianza en uno mismo y la esperanza nos protegen de los efectos nocivos de los infortunos.
Los psicólogos positivistas tratan de descubrir en una mente sana cuales son los ingredientes que promueven el optimismo.
Esta psicología sostiene que el ser humano posee un sistema inmunológico que ante una situación negativa, este sistema trata de recuperar el equilibrio emocional. Para probar esto se somete a las personas a un experimento: Se le provoca un estado de tristeza o melancolía y luego se les hace observar dos columnas de palabras: una positiva y una negativa. Si la persona tiende a observar las palabras positivas es que su sistema inmunológico esta tratando de recuperar el equilibrio emocional perdido.
Conclusión:
Consideramos una rama interesante de la psicología, esta que se dedica a estudiar como pueden ser felices las personas partiendo del estudio de mentes sanas.
No es muy difícil si observamos con detenimiento a las personas, darse cuenta cual es optimista o pesimista, bastaría con comentarles que tenemos algún proyecto para desarrollar y que nos diera su opinión. El optimista nos apoyaría inmediatamente aunque no dejaría de marcarnos algunos aspectos de acuerdo a su experiencia que considere negativo pero no dejaría de alentarnos y acompañarnos, en cambio el pesimista vería todo negro y trataría de convencernos de que seria tiempo perdido, quizás en este último caso podríamos considerar también que este pesimista que ha fracasado en la vida por su visión negativa de la misma , identifica su fracaso en el fracaso de los demás, por eso sus consejos serían negativos.
En una sociedad como la nuestra, donde el descrédito y la falta de esperanza están a la orden del día por distintas situaciones que hemos atravesado en la historia reciente, cuesta encontrar verdaderos optimistas que apuestan a pesar de todo a cambiar una realidad que ha hecho que muchos argentinos abandonaron la patria por falta de fe, esperanza y optimismo. Sería interesante promover de alguna manera los fines de esta psicología positiva de la cual no nos cabe ninguna duda están necesitando los argentinos.